Tagito y Pepino el 88, primer payaso Rio Platense

Esa tarde calurosa de miercoles de principios de Febrero, luego de recorrer durante unas horas el centro historico y analizar la situación, desistí finalmente de probar suerte en Colonia. No estaban dadas al menos una de las tres condiciones indispensables para que un show de calle funcione. No había el suficiente público, nadie daba certeza de que la policia no pudiera caer a echarme y hacía un calor pegasoso y horrible que apachureaba hasta el mas motivado.


No quería irme de Colonia sin al menos cerciorarme si había alguna normativa que prohibiese la actividad callejera. Entré a la oficina de turismo. Me atendió un pibe joven, que en un inicio no supo decirme mayores precisiones sobre el tema que le solicitara, aunque luego de algunos minutos cuando entramos en confianza me confesó que el era gestor cultural, y sabía por conocimiento de causa que en Colonia no había el mas minimo interes por parte de las autoridades de promover la cultura… Cuando me despedía, como si careciera de importancia, esbozo al pasar

- Si sos payaso, tendrías que conocer Rosario del Colla, allí debuto por primera vez Pepino el 88.



La frase me quedó resonando. Di unas vueltas más intentando encontrar algunos de los espacios culturales de los que me habían hablando sin resultado fructifero. Colonia a simple vista tenía todo para ser ese lugar ideal para el artista callejero. Un centro peatonal, calle coloniales, plazas secas empedradas, turismo internacional de lento caminar, recambio diario… En fin, infinidad de cualidades podrían convertirla en una meca del payaso, del musico, del marionetista tanto rioplatense como itinerantes en general. Todo pareciera estar dado para que asi sea salvo un pequeño detalle: la mentalidad retrograda y clasista de gobernantes, comerciantes y/o empresario inmobiliarios ( nadie podria asegurar que no son lo mismo). Lo que más se veía por la ciudad eran carteles con las insiginas de un tal Toribio Achaval, no parecia responder el nombre a un guacho rebelde, movimiento social o banda de rock, sino más bien a una inmobiliaria. No nos detendremos demasiado a analizar el porque ni el origen del lamentable curso de estos repetidos acontecimiento sino mas bien aprovecharemos para rescatar esas historias que se abren cuando hay puertas que te cierran.

La noche anterior en Santa Ana, habíamos fantaseado con el Nahuel sobre la hipotetica construcción de un Puente Quilmes- Colonia, en el que hasta podría cruzarse en bicicleta y en menos de dos horas, sin pagar un peso estar de un lado o del otro del Rio de la Plata. Obviamente eso nunca iría a ocurrir. Colonía esta muy bien resguarda de la chusma. Es un tesoro bien cuidado al que jamás dejaran que llegué el populacho.

Abandoné Colonia un rato antes del atardecer con un dejo de tristeza. Que maravilloso sería si ese ex poblado portugues del 1600 se pudiera trabajar al nivel de cualquier plaza Europea… Era otro sueño producto de mi romantiscimo idilico que tantas frustaciones me había generado en los ultimos años. A 1 hora de Buenos Aires, a 2 de Montevideo podría existir ese lugar donde trabajar en la calle para turismo internacional diariamente sin volverte loco… Baje a tierra de mi ensueño con un sol me encadilaba por el espejo retrovisor y ninguna radio sintonizaba en el auto. Creí que se se debía a haber llevado atado al portaequipaje la bicicleta de Nahuel, a quien junto con mi sobrino Fermin había ido a llevar al puerto esa mañana. En silencio aproveche para contemplar el horizonte mientras enfilaba por ruta 1 rumbo al este. Faltaba poco para que anocheciera cuando agarre el desvío arbolado que conduce hacía el balneario Santa Ana. El Foi no estaba en casa, y yo no tenía energías para hacer un fuego ( la garrafa se había acabado justo ayer), asi que me tomé las gotas para dormir del iriologo y quedé frito. Me levante solo sin despertador. Había descansado al fin bastante bien. Me hacía falta.

Ese jueves pintaba calurosisomo. Tenía yerba, pero no encontraba mate ni bombilla, tampoco tenía ganas de hacer un fuego, asi decidí encarar ruta para despejarme y pensar. En el camino vi el cartel de Rosario del Colla. Creí que era buena idea desviarme unos kilometros y dedicar un rato del mediodia a ver de que se trataba el pueblo donde se rumoreaba que había debutado quien luego sería reconocido como el primer payaso rioplatense. No había desayunado nada. Un cartel que decía queso y dulces caseros llamo mi atención en la ruta de entrada al pueblo. Detras de una media sombra tno había un descendiente de suizo con una gondola de quesos sino más bien todo l ocontrario. Tres cincuentones con cara de malandros tomaban vino con hielo y otros brebajes aderezados con frescos hielos. El sitio en cuestión era un kioskito de pueblo, esos que estan emplazados en la habitación de una casa y el mostrados es mas bien una ventana con rejas. No se veía demasiado para adentro porque la luz estaba apagada. La variedad de productos era mas bien escasa, no se veía ningun queso ni dulce a la vista por lo que decidí comprar unas ciruelas que estaban afuera. Se las veía maduras y tambien baratas según el tiendero, que me atendió en cuero luciendo su panza de vino . Cuando me iba tuve la corazonada de preguntar acerca de pepino el 88




- A si, si, mira vos tenes que hablar con Tagito, el te va a saber decir bien- dijo uno de los tres borrachines, un tipo de pelo lacio largo, cara de clown, y anillo en el dedo anular que brillaba cuando levantaba el vaso de vino para echarle un trago. Sin dejar de beber con la mano que le quedaba libre saco el telefono y marcó un numero que tenía agendando… Sonó varias veces y nadie respondió.

- Y no responde, no debe estar, es que ese no para, anda de aca pa allá. Pero bueno si queres te explico como llegar a su casa… Mira bo, vos seguis derecho en la rotonda de entrada al pueblo agarrás la calle de la izquierda, ahi seguís unas cuadras, me entendés, no?, ahi vas a ver una calle chiquitita que sale le das a la izquierda dos o tres cuadras, en una esquina frente a la escuela nro 4 vive Tagito… tené cuidado que ahora son flechadas muchas de las calles…

- Flechadas?- pregunté

- Si, Flechadas- me respondió como si fuera la palabra del momento- Desde hace un timepo, son de una dirección nomás- esa confesión daba a entender que desde toda la vida las calles del pueblo había sido doble mano. La novedad de las flechadas sería un constante en mi paso por Rosario.

Me despedidé del trio etilico y seguí sus indicaciones. Parecía que iba bien, pero despues de la rotonda de entrada al pueblo, cuando agarre una calle flechada hacía la izquierda cuando me perdí, aunque es más bien un decir. No tarde mucho en llegar a plaza. En un esquina vi la escuela nro 4. Le pregunté a un pelado que tomaba mate envuna reposera frente a su casa y me reoriento.

- Tagito, si, el vive en Treinta y Tres con Diechiocho, frente a la escuela nro 3, no 4.

El borracho del anillo le había errado por un número pero me había dado el puntapie inicial para sumergirme en una maravillosa historia. A pesar de las certeras indicaciones del pelado no estuvo de mas inquirir a 3 o 4 personas más para llegar hasta la casa de Tagito. Fue inquietante reconocer que parecia que no haber persona en el pueblo que desconociera su existencia.

En una casa esquinada, frente a la escuela Nro 3 efectivamente vivía Hens Shou, alias Tagito, un ex profesor, deportista, guia de turismo y personaje entrañable de Rosario del Colla. Toque timbre un par de veces, pero nadie salía. Me estaba por ir, cuando al darme vuelta vive venir a un señor de pelo blanco, de firme caminar y buen talante. Nuestra conexión fue inmediata.

- Hola, soy menzo menjunjes- me presente- un payaso viajero que se interesó por la historia de Pepino del 88, me dijeron que uds podía orientarme sobre el tema.

- Si, si, vení pasa a casa y ponete comodo asi charlamos.

En menos de 10 minutos estabamos como si nos conocieramos de toda la vida en el sillón de su casa. La emoción lo desbordaba. A sus 86 años Tagito irradiaba energía, proyectos, empuje y pasión. Era emocionante ver a un tipo de su edad hablandote con orgullo de la historia de su pueblo, de sus recuerdos de los circos y por supuesto del historico suceso que me traía allí: el nacimiento del personaje de Pepino el 88:



- Jose Podesta, nació en Montevideo y a los 17 años ya trabajaba en el circo. Se dice que fue un hecho fortuito, que un el payaso se enfermó, o se murió y le ofrecieron reemplazarlo, que su padre corto una levita para hacerle un traje y quedo un 88 dibujado, que en 1881 debutó con el personaje que l oharía famoso en todo el Rio de la Plata y daría inicio al circo criollo…

En este pueblo pasaron muchos circos, compañias de zarsuelas. Es más mi abuelo vivía frente al solar donde se ubicaba el Circo de los Hermanos Pensado… En que estaba, me perdí… bueno como te decía, estoy ya que empiezo a mezclar todo...

La emoción de querer compartir tantas historias lo hace liarse facilmente. Es que Tagito es un libro viviente de la hisoria del Este de Colonia…

- Vos tenes algo que hacer a la tarde?- me preguntó en la mesa de la cocina, mientras me compartía parte de su comida.

- No, la verdad nada en especial.

- Si queres te puedo llevar a hacer el recorrido turistico de los murales. Hace 25 años empezamos a armar un ruta con murales que hablan de la historia de Rosario. Son más de 40.

Parecía delirante lo que me contaba, pero sabía que no solo no mentía sino que esa tarde sería prometedora.

- Yo te voy a dar material de todo para que vos te lleves y puedas contar sobre el pueblo, para que difundas y divulgues, porque acá en el 1900 fue un lugar importante de la región. Aca estamos a 16 km de Boca del Rosario, que fue uno de las puerto de llegada de inmigrantes…Y es particular la historia de este pueblo… Fue fundando en 1776, se dice que por españoles, pero en realidad aca siempre hubo de todos lados… Es mas acá vivia un Kolla de Arica, que estaba en una finca y bueno unos dices que negocio un tratado de paz, otro que los traicionó a los indios… por eso el rio de acá se llama colla… y se funda el pueblo y a fines del siglo 19 había un 30 por ciento de inmigrantes… Esto fue prospero, imaginate que acá en 1921 estuvo el circo que hizo record de audiencia en todo el Uruguay, 2434 localidad vendidas en una sola función… pero mejor me dejo de hablar y vamos a hacer el recorrido.

Cuando subí al auto me di cuenta que habíamos elegido el peor horario posible. A Tagito parecía no importarle. A las 14 horas con un sol tenaz encaramos en mi gol country con la suspensión jodida. Tagito tenía una fotocopia con el recorrido y las indicaciones de cada lugar, que el mismo había confeccionado

- Es que aca los de los turismo no les da pa nada, son boquiabiertas, ni bola le dan a este circuito que cree… Mira dobla acá, vamos a ir hasta la Ancap de la entrada… Yo lo empiezo desde ahi cuando llegan los buses con los turistas…

La primera parte del recorrido fue en la avenida del boulevar, murales de costumbres vascas, instalaciones de las areneneras de boca del rosario y piedras con inscripciones sobre los 17 oficios que alli se practicaban, murales sobre automoviles antiguos…

-Aca vamos a doblar a la derecha… esto es el barrio Jardin… y aca los vecinos hicieron alguien bien interesante… ves ahi, en esa esquina, es un homenaje a las lavanderas- decía mientras me señalaba 5 antiguas lavanderas de cemento pintadas de celeste con flores credidas dentro. A mitad de la cuadra cisguiente había objetos como una maquina singer en el jardín de una casa y más adelante unas ruedas de carreta con garrafas de lechero

-Son como instalaciones, no?- pregunté

- Y algo asi digamos.

A esta altura el paseo ya me parecía de por si original. Seguimos por el barrio del Hornillo rumbo al Rio Rosario. Hicimos una breve parada, me contó de cuando se inundo y de que estaba un poquito descuidado.

- Aca vienen los pobres digamos.

De regreso hacía el centro, fue que me pidio que lo ayudará a prender un parlante a bateria pequeñito. Andaba con un spekaer mini y usb con 12 canciones, cada una de ellas era “para ser reproducida frente a un mural particular”. La primera sonó frente al de Tito Brown, un musico del pueblo, que popularizo la frase de “Lo mismo voy de alpargata, que de Corbata, me siento igual”, canción escrita en un Bar bohemia que quedaba en la esquina en la plaza de los deportes que según sus palabras “era las mas antigua de Colonia”. En una de las paredes de esa plaza había un mural sobre el Circo Tony Lowande, ese que me había contado que en 1921 había sido record de audencia.



Unas cuadras más adelante una reproduciones de la publicidades de dos sastrerias de la epoca.

- Para mi estas placas son importantes porque son parte de mi adolescencia, yo trabajaba en una empresa de voceadores cuando tenia 15 años. Era como una especie de radio, pero salía desde unos parlantes en un edicicio que estaba en frente a la plaza. Teníamos los mejores discos y yo gritaba las propagandas… Los días de calor se escuchaba en todo el pueblo… Cuando venían los circos teníamos un arreglo para no pisarnos con el perifoneo…

Promediando el paseo fue que llegamos a la placa conmemorativa de Pepino el 88. Era en una esquina, una vieja fonda de ladrillos. Al lado de la misma donde hoy se emplaza el estacionamiento del supercado el tata se cree que fue donde estaba la carpa en la que debuto pepino. El lugar fundacional del payaso rioplatense y del circo criollo convertido en parking de autos. Aquella magica arena donde surgió el personaje que revolucionará y diera origen al teatro Rioplatense. Días mar tarde corroborraría los dichos de Tagito en boca del mismo Jose Podesta quien en su libro “ 50 años de Farandula” relata

“Fuimos primero a Rosario del Coya. Yo llevaba un muchacho payaso. La noche del debut, el payaso resolvió suicidarse, como es costumbre de payasos, por angustias de amor. ¡Caramba! Además de la pena de su muerte, ¿qué hacíamos en un circo sin un solo payaso? El payaso era el alma del circo. Mi madre, que siempre nos acompañaba en nuestras jiras, al verme abatido me infundió coraje:

— No te aflijas, Pepino. Tú puedes reemplazar al payaso. Si quieres te haré en seguida una escafandra. Circo lleno

El circo estaba lleno. — ¡Pan francés! ¡Pan francés! Con una sábana mi buena vieja me confeccionó un traje bolsudo. Era demasiado blanco. Se me ocurrió llenarlo de parches negros y redondos. Tomé una levita vieja de mi padre. La deshice y doblando un pedazo en cuadro saqué del centro, con un tijeretazo, un parche en forma de disco; de un solo golpe había hecho cuatro lunares negros y al desdoblar el pedazo de género cortado apareció un número 88 que pegué en los fondillos. Arriba pinté en graneles letras: “El Gran Pepino”, de modo que la gente leyó: “El Gran Pepino 88” (Le puse Pepino porque así me llamaban en casa). Esa noche nació mi popularidad como payaso.”

Retomo este escrito unos días despues de iniciarlo. Llevo un par de de días vuelta en Neptunia, Canelones. Paso el fin de semana. El domingo tire un buen show. Lo necesitaba Es Lunes, llueve y hay un viento que vuela pelucas. Al fin. La verdad es que quiero que sea invierno. Añoro mis momento de reclusión. Me hace falta la introspección. El doble verano se hace largo por momentos.

Necesito poder tener mi tiempo para poder escribir cosas como esta sin pensar en salir a trabajar. Hoy es el lunes ideal, ese merecido feriado de Artista. Se me ha demorado la continuación de esta crónica por el tedioso y necesario trabajo de enviar mails a festivales, completar solicitudes o navegar en la web buscando lugares donde ofrecer mi espectaculo. He durado poco tiempo concentrado en el cometido y no hay muy efectiva mi tarea del día. No hay manera. Cada vez se me hace más dificil. Sobre todo cuando descrubo este tipo de historias… Necesito ocio para pensar, para escribir, para investigar. Asi es que uno encuentra tesoros inesperados que refuerzan tu busqueda artistica y personal. Es el caso del siguiente texto extraído de las memorias de Jose Podesta- Pepino el 88,fundador del circo criollo y quien sento las bases del teatro rioplatense. Habla de sus comienzo en la calle en las canteras del Parque Rodó, 1872:

"Al salir del colegio me iba con mis compañeros de parranda a los Sauces, hoy Parque Rodó. Allí, en los médanos, ensayábamos las pruebas vistas en el circo. Ayudándonos los unos a los otros, fuimos aprendiendo a hacer las más difíciles. ¿Qué les parece, muchachos, si levantáramos un circo? Lo improvisamos en una cantera de granito que tenía forma de anfiteatro (Hoy anfiteatro de las canteras del Parque Rodo). Trabajábamos solamente los domingos por la tarde. El resto de la semana los picapedreros ocupaban con su ruda labor, nuestra pista circense. No teníamos más toldo que el cielo, ni más puerta que el aire. La entrada era gratuita. El público nos alentaba tirándonos vintenes. Uno de mis compañeros, Rebagliatti, el payaso, recogía los cobres. Luego los repartíamos por igual entre todos. Aquel circo natural se hizo célebre. Dos músicos ambulantes se ofrecieron para amenizar el espectáculo. Tocaban como picapedreros, pero, al fin hacían ruido. . . Aquel circo fué la verdadera cuna de mi vida de artista. Yo improvisé algunas salidas cómicas para los payasos, usando términos camperos. Era la primera vez que los payasos no hablaban en gringo. Hasta entonces casi todos los “clowns” remedaban la manera de hablar de los ingleses. De allí salió, sin duda, la semilla del teatro nacional. Ahí tienen ustedes cómo de un payaso nació Juan Moreira"

El internet del celular se fue, no se si sera el viento, o la pared de barro, pero la realidad es que 4g no es. Asi es que lamentablemente para mi economía, afortunadamente para mis quehaceres literarios, motivos ajenos a mi voluntad me impiden seguir con esa tan tediosa como necesaria tarea que consiste en mandar mails en diferentes idiomas, adjuntando una selección de fotos de tus espectaculos, sumado a links, fichas tecnicas, videos y una presentación que cause la atención de un programador que recibe cientos de mails como el tuyo. Lo que pasa es que esto de hacer oficina de forma tan precaria es lo que garantiza ese delgado equilibrio que te separa de un año lleno de fechas y laburos pagos o de mantenerse firme a los origenes: meta calle.

Pienso en que cada hora que le dedico a esta crónica, son varios mails menos que mando. Porque mi tiempo de concentración frente a la computadora ha disminuido notablemente con el correr de los años. Mientras no recibis una confirmación o interes de algún festival toda esa tarea parece absolutamente al pedo. Enero y Febrero son meses en que te debatis entre darle de bomba al spam o relajarte, olvidarte de todo aquello y dedicarte a disfrutar del verano sin estar preocupado por completar aplicaciones en aleman.



La vida de circo me permite conocer personas como Tagito, un ser formidable, único, un pionero en todos los sentidos, que también como todo adelantado no es profeta en su tierra. Y aunque haya golpeado mil y una puertas el interes por su trabajo le llega de un desconocido y de manera fortuita.

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